Desde que acabara la Liga Leo Messi parece tener solamente una idea en su cabeza: Argentina. Es como si al acabar el campeonato regular se hubiese quitado la casaca azulgrana y seguidamente se enfundara la albiceleste. No dudó en mandar un mensaje de ánimo a todo hincha de Argentina con el Mundial a la vuelta de la esquina.
En cada acto, en cada ocasión demuestra su compromiso con su país, confía en hacer un buen papel con sus paisanos y manda mensajes tan esperanzadores como el último, diciendo que en Argentina es capaz de hacer lo mismo que en el Barça.
Que sea lógico no quita que sea de alabar las palabras del diez del Barcelona. El movimiento se demuestra andando y es cuestión de tiempo, muy poco, para ver si Messi es el mismo con independencia de la camiseta que vista. No dudo que sea capaz de dar su mejor versión al fútbol argentino pero no estoy tan seguro que lo vaya a conseguir a tan corto plazo. Bien es cierto que tiene elementos de sobra con quien asociarse, no hay más que ver a Agüero, Higuaín o Tévez, el mediocampo albiceleste no se asemeja al potencial que tiene en ataque pero el mayor problema no es de jugadores, sino del entrenador, y ahí ya pueder dar lo mejor de sí Messi que el afán de protagonismo de Maradona hace malo al mejor jugador y más comprometido del mundo.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Renegociar tema de las Malvinas, pide Argentina
Claudia Herrera y Armando G. Tejeda
Enviada y corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de mayo de 2010, p. 3
Madrid 18 de mayo. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, reclamó este martes, durante su intervención en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe (UE-AL), que el Reino Unido se vuelva a sentar a negociar la soberanía de las islas Malvinas.
Tras un cerrado aplauso de la mayoría de los mandatarios presentes, el nuevo gobierno del conservador David Cameron atajó de inmediato la propuesta, al advertir que “no tenemos ninguna duda de la soberanía”.
La mandataria argentina señaló que la reanudación de las conversaciones se basa en el incumplimiento sistemático de la resolución de la Organización de Naciones Unidas de 1965. “No puede haber doble estándar en materias ambiental y nuclear, en proteccionismo, porque esencialmente generan un mundo con cada vez más contradicciones y conflictos, y nadie va a estar seguro. Debe ser la garantía de la seguridad y la paz mundial”, dijo Fernández de Kirchner, quien también llamó a volver al multilateralismo.
La presidenta de Argentina sostuvo: “En los momentos de crisis económica, la sociedad tiende a buscar culpables, pero les pido que eviten conductas y sanciones de leyes discriminatorias contra la inmigración”.
De esta manera, la mandataria alzó la voz ante una amenaza en aumento en el viejo continente: la de las regulaciones xenófobas –como la aprobada en Italia– para criminalizar la inmigración.
El gobierno de Reino Unido respondió por medio de su nuevo secretario para América Latina, Jeremy Browne, quien señaló que en su país “no tenemos ninguna duda sobre la soberanía de las islas Falkland (nombre británico de las Malvinas)”. En lugar de asumir la propuesta de Argentina, el gobierno británico apeló a que “el principio de autodeterminación está establecido en la Carta de Naciones Unidas”.
Insistió en que el Tratado de Lisboa “claramente reafirma la posición de la UE respecto a las islas Falklands: son un territorio de ultramar de Reino Unido”.
Enviada y corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 19 de mayo de 2010, p. 3
Madrid 18 de mayo. La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, reclamó este martes, durante su intervención en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe (UE-AL), que el Reino Unido se vuelva a sentar a negociar la soberanía de las islas Malvinas.
Tras un cerrado aplauso de la mayoría de los mandatarios presentes, el nuevo gobierno del conservador David Cameron atajó de inmediato la propuesta, al advertir que “no tenemos ninguna duda de la soberanía”.
La mandataria argentina señaló que la reanudación de las conversaciones se basa en el incumplimiento sistemático de la resolución de la Organización de Naciones Unidas de 1965. “No puede haber doble estándar en materias ambiental y nuclear, en proteccionismo, porque esencialmente generan un mundo con cada vez más contradicciones y conflictos, y nadie va a estar seguro. Debe ser la garantía de la seguridad y la paz mundial”, dijo Fernández de Kirchner, quien también llamó a volver al multilateralismo.
La presidenta de Argentina sostuvo: “En los momentos de crisis económica, la sociedad tiende a buscar culpables, pero les pido que eviten conductas y sanciones de leyes discriminatorias contra la inmigración”.
De esta manera, la mandataria alzó la voz ante una amenaza en aumento en el viejo continente: la de las regulaciones xenófobas –como la aprobada en Italia– para criminalizar la inmigración.
El gobierno de Reino Unido respondió por medio de su nuevo secretario para América Latina, Jeremy Browne, quien señaló que en su país “no tenemos ninguna duda sobre la soberanía de las islas Falkland (nombre británico de las Malvinas)”. En lugar de asumir la propuesta de Argentina, el gobierno británico apeló a que “el principio de autodeterminación está establecido en la Carta de Naciones Unidas”.
Insistió en que el Tratado de Lisboa “claramente reafirma la posición de la UE respecto a las islas Falklands: son un territorio de ultramar de Reino Unido”.
La apología de la excepcionalidad argentina
Cristina Kirchner acaba de dar en Madrid la mejor prueba de que el periodismo independiente es necesario para que exista una sociedad informada. Sin la información de los medios periodísticos, la sociedad argentina creería ahora lo que ella aseguró: que nunca hubo ninguna decisión que frenara la importación de alimentos. En el marco de un escéptico relanzamiento de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre Europa y el Mercosur, la presidenta argentina no dejó de hurgar, además, en las cuestiones internas españolas que amargan en estas horas a Rodríguez Zapatero.
Sus declaraciones sobre el comercio exterior se dividieron en dos partes. La primera parte estuvo dedicada a negar rotundamente que su país haya tomado medidas sobre las importaciones. La Presidenta no firmó resoluciones formales, pero Guillermo Moreno (que en las últimas horas apretó a más gente de lo que se sabe para que se calle o para que adopte determinadas decisiones) ha puesto al país en vilo por sus órdenes verbales para impedir la importación de alimentos que se fabrican en la Argentina.
Mandó a los organismos de control sanitario a que demoren las necesarias autorizaciones para el ingreso de esos comestibles, aunque esas dependencias aseguraron extraoficialmente que no tienen ningún reparo sanitario para las importaciones retrasadas. No conforme con ello, Moreno instruyó a la Aduana para que demore en puertos, aeropuertos y carreteras los envíos de comestibles desde el exterior.
La segunda parte de las declaraciones presidenciales se centró en el repudio al proteccionismo y en una profesión de fe en el libre comercio. Reclamó medidas conjuntas de las naciones para levantar barreras arancelarias y medidas indirectamente proteccionistas. Esta vez tuvo razón. Los países desarrollados del mundo están acostumbrados a crear las condiciones de un intolerable proteccionismo; Europa es, quizás, el continente con mayor cantidad de barreras a las importaciones.
Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre el caso argentino y lo que sucede en otras partes del mundo. En Europa y en los Estados Unidos existen decisiones formales de los gobiernos sobre el comercio exterior, que pueden consultarse hasta en Internet. Por ejemplo, en Europa existe la PAC (Política Agraria Común), que protege hasta inconcebibles extremos a los campesinos europeos y que, por cierto, afecta a los productores agrícolas y ganaderos del Mercosur. En la Argentina, en cambio, no hay un solo papel firmado por ningún funcionario que formalice las modificaciones que se han instrumentado de hecho en el comercio exterior. Aquí, existen sólo Moreno y la excepcionalidad argentina.
Es cierto que mientras Europa no esté dispuesta a moderar su proteccionismo las negociaciones abiertas en Madrid merecerán pocas esperanzas. Pero es igualmente cierto que cualquier negociación seria no resiste el caso argentino tal como se planteó en las últimas semanas. Para decirlo de una buena vez: ni la política exterior ni el comercio internacional argentinos pueden tolerar por más tiempo que el árbitro final sea una persona con las características de Moreno. También las cosas deben colocarse en su justo punto: Moreno es sólo el ejecutor convencido y fiel de políticas, estilos y decisiones que corresponden al matrimonio presidencial.
No se trata sólo de Europa, aunque Cristina Kirchner haya tenido que rendir cuentas allí por obra de la casualidad. Brasil y China están tan ofendidos -o más- que los europeos por los obsoletos alborotos proteccionistas de Moreno. La Argentina es víctima de él: la industria de la alimentación (que se beneficia de las exportaciones, ahora en peligro por las consecuentes represalias) les da trabajo directo a 500.000 argentinos y, en forma indirecta, a 1.200.000 empleados.
Críticas y mezquindad
Nada sucedió, sin embargo, para la Presidenta. Algo parecido hizo cuando cuestionó las duras medidas europeas de reducción del déficit fiscal. España ha sido pionera en esas decisiones anticipadas. Nada es menos solidario que decirle que se equivocó a un político condenado a tomar medidas impopulares. No sólo fue mezquina con Rodríguez Zapatero; estuvo rodeada de líderes, entre ellos el primer ministro griego, Giorgios Papandreu, que hicieron, o están haciendo, lo mismo que el presidente español.
Cristina aseguró que la Argentina se había negado con suerte a hacer ajustes ortodoxos. La Argentina hizo cosas peores. Entre 2001 y 2002, redujo a un tercio los salarios por la magia de una hiperdevaluación y durante cuatro años cesó el pago de cualquier compromiso de su deuda pública. La devaluación y el default son ajustes, a veces más crueles, pero con otros nombres. Los Kirchner llegaron al poder cuando ya la economía estaba preparada para recibir los frutos de aquellos ajustes y cuando las ráfagas de la economía internacional eran propicias para las exportaciones nacionales.
El nudo del conflicto desatado en Madrid es más grave aún: ¿por qué la Presidenta cree que es una profesora itinerante con facultades para incursionar en problemas internos de otros países? La decisión de Rodríguez Zapatero corresponde al jefe de una nación soberana en un contexto especial. Dos días antes, el líder español había iniciado su camino al calvario con una frase muy conceptualmente antikirchnerista: "Yo pienso en el futuro de mi país más que en cualquier otro futuro político o personal", dijo después de promover una reducción masiva de salarios.
El otro gran tema de la política interna española es la reciente suspensión del juez Baltasar Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo. La suspensión es incoherente e injusta (dictada por la misma justicia que lo habilitó para investigar crímenes de lesa humanidad en el extranjero), pero el propio Rodríguez Zapatero, que tiene su corazón con el implacable juez, se cuidó ostensiblemente de aludir al tema para no herir el principio de la división de poderes. Cristina y Néstor Kirchner no tuvieron esas prudencias y recibieron públicamente al juez Garzón.
Ellos debían tener dos cuidados, la división de poderes y la no injerencia en cuestiones internas de otro país, pero no repararon en ninguno. No importa: siempre les quedará el recurso posterior de decir que nunca existió esa reunión y que, en todo caso, fue una creación mediática.
Sus declaraciones sobre el comercio exterior se dividieron en dos partes. La primera parte estuvo dedicada a negar rotundamente que su país haya tomado medidas sobre las importaciones. La Presidenta no firmó resoluciones formales, pero Guillermo Moreno (que en las últimas horas apretó a más gente de lo que se sabe para que se calle o para que adopte determinadas decisiones) ha puesto al país en vilo por sus órdenes verbales para impedir la importación de alimentos que se fabrican en la Argentina.
Mandó a los organismos de control sanitario a que demoren las necesarias autorizaciones para el ingreso de esos comestibles, aunque esas dependencias aseguraron extraoficialmente que no tienen ningún reparo sanitario para las importaciones retrasadas. No conforme con ello, Moreno instruyó a la Aduana para que demore en puertos, aeropuertos y carreteras los envíos de comestibles desde el exterior.
La segunda parte de las declaraciones presidenciales se centró en el repudio al proteccionismo y en una profesión de fe en el libre comercio. Reclamó medidas conjuntas de las naciones para levantar barreras arancelarias y medidas indirectamente proteccionistas. Esta vez tuvo razón. Los países desarrollados del mundo están acostumbrados a crear las condiciones de un intolerable proteccionismo; Europa es, quizás, el continente con mayor cantidad de barreras a las importaciones.
Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre el caso argentino y lo que sucede en otras partes del mundo. En Europa y en los Estados Unidos existen decisiones formales de los gobiernos sobre el comercio exterior, que pueden consultarse hasta en Internet. Por ejemplo, en Europa existe la PAC (Política Agraria Común), que protege hasta inconcebibles extremos a los campesinos europeos y que, por cierto, afecta a los productores agrícolas y ganaderos del Mercosur. En la Argentina, en cambio, no hay un solo papel firmado por ningún funcionario que formalice las modificaciones que se han instrumentado de hecho en el comercio exterior. Aquí, existen sólo Moreno y la excepcionalidad argentina.
Es cierto que mientras Europa no esté dispuesta a moderar su proteccionismo las negociaciones abiertas en Madrid merecerán pocas esperanzas. Pero es igualmente cierto que cualquier negociación seria no resiste el caso argentino tal como se planteó en las últimas semanas. Para decirlo de una buena vez: ni la política exterior ni el comercio internacional argentinos pueden tolerar por más tiempo que el árbitro final sea una persona con las características de Moreno. También las cosas deben colocarse en su justo punto: Moreno es sólo el ejecutor convencido y fiel de políticas, estilos y decisiones que corresponden al matrimonio presidencial.
No se trata sólo de Europa, aunque Cristina Kirchner haya tenido que rendir cuentas allí por obra de la casualidad. Brasil y China están tan ofendidos -o más- que los europeos por los obsoletos alborotos proteccionistas de Moreno. La Argentina es víctima de él: la industria de la alimentación (que se beneficia de las exportaciones, ahora en peligro por las consecuentes represalias) les da trabajo directo a 500.000 argentinos y, en forma indirecta, a 1.200.000 empleados.
Críticas y mezquindad
Nada sucedió, sin embargo, para la Presidenta. Algo parecido hizo cuando cuestionó las duras medidas europeas de reducción del déficit fiscal. España ha sido pionera en esas decisiones anticipadas. Nada es menos solidario que decirle que se equivocó a un político condenado a tomar medidas impopulares. No sólo fue mezquina con Rodríguez Zapatero; estuvo rodeada de líderes, entre ellos el primer ministro griego, Giorgios Papandreu, que hicieron, o están haciendo, lo mismo que el presidente español.
Cristina aseguró que la Argentina se había negado con suerte a hacer ajustes ortodoxos. La Argentina hizo cosas peores. Entre 2001 y 2002, redujo a un tercio los salarios por la magia de una hiperdevaluación y durante cuatro años cesó el pago de cualquier compromiso de su deuda pública. La devaluación y el default son ajustes, a veces más crueles, pero con otros nombres. Los Kirchner llegaron al poder cuando ya la economía estaba preparada para recibir los frutos de aquellos ajustes y cuando las ráfagas de la economía internacional eran propicias para las exportaciones nacionales.
El nudo del conflicto desatado en Madrid es más grave aún: ¿por qué la Presidenta cree que es una profesora itinerante con facultades para incursionar en problemas internos de otros países? La decisión de Rodríguez Zapatero corresponde al jefe de una nación soberana en un contexto especial. Dos días antes, el líder español había iniciado su camino al calvario con una frase muy conceptualmente antikirchnerista: "Yo pienso en el futuro de mi país más que en cualquier otro futuro político o personal", dijo después de promover una reducción masiva de salarios.
El otro gran tema de la política interna española es la reciente suspensión del juez Baltasar Garzón por haber investigado los crímenes del franquismo. La suspensión es incoherente e injusta (dictada por la misma justicia que lo habilitó para investigar crímenes de lesa humanidad en el extranjero), pero el propio Rodríguez Zapatero, que tiene su corazón con el implacable juez, se cuidó ostensiblemente de aludir al tema para no herir el principio de la división de poderes. Cristina y Néstor Kirchner no tuvieron esas prudencias y recibieron públicamente al juez Garzón.
Ellos debían tener dos cuidados, la división de poderes y la no injerencia en cuestiones internas de otro país, pero no repararon en ninguno. No importa: siempre les quedará el recurso posterior de decir que nunca existió esa reunión y que, en todo caso, fue una creación mediática.
lunes, 10 de mayo de 2010
lia salgado doble de julia roberts
http://www.videos-star.com/watch.php?video=
La conductora y periodista Argentina,la hermosa mujer de 1,76 de altura(sin tacos)la diva de los Talk Shows en Argentina por el año 2000 era igualita a la actriz estadounidense Julia Roberts,miren el video unos segundos y se quedaran helados!
La conductora y periodista Argentina,la hermosa mujer de 1,76 de altura(sin tacos)la diva de los Talk Shows en Argentina por el año 2000 era igualita a la actriz estadounidense Julia Roberts,miren el video unos segundos y se quedaran helados!
Tras el escándalo Pachano eligió a Moria

El viernes por la noche, Moria Casán salió de la función de “Brujas” y dejó dela lado todos sus compromisos para estar junto a su amigo Aníbal Pachano, que por la tarde había confesado que “llevaba con orgullo su enfermedad”.
Ellos, junto a sus amigos habituales, fueron a cenar a un conocido local del centro y luego fueron al departamento de Moria para ver algunos de los programas de la tarde, que la diva había grabado para analizar junto al protagonista de “Pour la gallery”.
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Gaspar Chiappetta salvo la vida del rey de españa con su profecia!!



El profeta Argentino Gaspar Chiappetta,el mismo que habia anunciado terremoto y Tsunami para Chile este año 2010 en Febrero habia profetizado que al Rey de España le descubririan algo malo de salud, les dejo el video y lo que anuncio en youtube y demas sitios de internet..CREER O MORIR!!!
leandrosantucho2010 — 01 de febrero de 2010 — El rey de España sufrira enfermedad grave,le descubren algo maloY se filtrara a la prensa,es este año 2010Bueno es lo que veo en mis predicciones,no es la realidad de nada
http://blogs.clarin.com/prediccioness/20…
http://www.youtube.com/watch?v=qbKqQfRxK…
http://www.youtube.com/watch?v=qbKqQfRxK…
Susana Giménez volvió
El último gran regreso que le faltaba a la TV en esta temporada se concretó anoche: Susana Giménez, por segundo año consecutivo en domingo, volvió a las pantallas con una buena cifra de rating, aunque algo menor a la del año anterior. Marcó 24.8 puntos de promedio, con Enrique Iglesias, Ricardo Darín y nada menos que Diego Maradona como invitados.
Estrenando su Martín Fierro de Platino y con un vestido "alhaja" que no dejaba mucho espacio para la imaginación, cortesía de Manuel González, Susana Giménez volvió a su espacio en un programa –por única vez- sin cortes.
El inicio del programa mostró una coreografía no tan grandilocuente como la de Marcelo Tinelli del lunes pasado, pero con su gracia, cortesía de un nuevo coreógrafo, Darío Petriuzzo.
El Martín Fierro de Platino que se le entregó tras una votación telefónica se llevó varios comentarios. "Quiero agradecerle a la gente. Gracias al pueblo por estar conmigo", expresó. Y luego confesó que había llamado para votarse cuatro veces.
En su monólogo inicial también habló de sus cinco meses de vacaciones, aunque aclaró que había estado trabajando en ese tiempo. Descontracturada y fresca (y bastante olvidadiza) tomó lugar en su tradicional escritorio y agradeció la torre de flores y regalos que recibió para el debut.
El primer invitado en aparecer fue Enrique Iglesias, quien cantó y a su vez le cantaron el "Feliz cumpleaños". "No podés ser tan lindo, me ponés nerviosa", le dijo Susana. El español presentó su disco y una buena dosis de desmesura: un poco cuando elogió a Aerolíneas Argentinas como "la mejor del mundo" y en demasía cuando arriesgó que Juan Luis Guerra, con quien hizo un dueto virtual, era "el Bob Dylan en español" (!).
Con Maradona la charla de fútbol fue un tanto anodina, hasta que Susana hizo lo que mejor sabe: suplir sus falencias como entrevistadora aprovechando la cercanía con el entrevistado y su aura de ingenuidad.
La comunicación telefónica con Giannina ("Sí, soy celoso del Kun Agüero", dijo Diego) y la confesión del técnico de que hacía seis años que no tomaba drogas gracias a sus hijas fueron los momentos más altos en emoción.
También participó Antonio Gasalla. Como suele ocurrir, en el personaje de la Abuela chicaneó a Susana Giménez con su estado civil ("Me cansé de los hombres", había lanzado poco antes la propia conductora) y con chismes varios.
Con Ricardo Darín la apuesta era segura. En una charla repleta de guiños al pasado común, el actor mostró su simpatía, recibió una suerte de homenaje de actores (desde Pablo Rago hasta Norma Aleandro) y presentó su nueva película, "Carancho", dirigida por Pablo Trapero. Para el final, un musical de "La bella y la bestia". A esa altura, las cifras del rating confirmaban que el romance de la diva con el público sigue intacto.
Estrenando su Martín Fierro de Platino y con un vestido "alhaja" que no dejaba mucho espacio para la imaginación, cortesía de Manuel González, Susana Giménez volvió a su espacio en un programa –por única vez- sin cortes.
El inicio del programa mostró una coreografía no tan grandilocuente como la de Marcelo Tinelli del lunes pasado, pero con su gracia, cortesía de un nuevo coreógrafo, Darío Petriuzzo.
El Martín Fierro de Platino que se le entregó tras una votación telefónica se llevó varios comentarios. "Quiero agradecerle a la gente. Gracias al pueblo por estar conmigo", expresó. Y luego confesó que había llamado para votarse cuatro veces.
En su monólogo inicial también habló de sus cinco meses de vacaciones, aunque aclaró que había estado trabajando en ese tiempo. Descontracturada y fresca (y bastante olvidadiza) tomó lugar en su tradicional escritorio y agradeció la torre de flores y regalos que recibió para el debut.
El primer invitado en aparecer fue Enrique Iglesias, quien cantó y a su vez le cantaron el "Feliz cumpleaños". "No podés ser tan lindo, me ponés nerviosa", le dijo Susana. El español presentó su disco y una buena dosis de desmesura: un poco cuando elogió a Aerolíneas Argentinas como "la mejor del mundo" y en demasía cuando arriesgó que Juan Luis Guerra, con quien hizo un dueto virtual, era "el Bob Dylan en español" (!).
Con Maradona la charla de fútbol fue un tanto anodina, hasta que Susana hizo lo que mejor sabe: suplir sus falencias como entrevistadora aprovechando la cercanía con el entrevistado y su aura de ingenuidad.
La comunicación telefónica con Giannina ("Sí, soy celoso del Kun Agüero", dijo Diego) y la confesión del técnico de que hacía seis años que no tomaba drogas gracias a sus hijas fueron los momentos más altos en emoción.
También participó Antonio Gasalla. Como suele ocurrir, en el personaje de la Abuela chicaneó a Susana Giménez con su estado civil ("Me cansé de los hombres", había lanzado poco antes la propia conductora) y con chismes varios.
Con Ricardo Darín la apuesta era segura. En una charla repleta de guiños al pasado común, el actor mostró su simpatía, recibió una suerte de homenaje de actores (desde Pablo Rago hasta Norma Aleandro) y presentó su nueva película, "Carancho", dirigida por Pablo Trapero. Para el final, un musical de "La bella y la bestia". A esa altura, las cifras del rating confirmaban que el romance de la diva con el público sigue intacto.
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