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martes, 7 de septiembre de 2010

Las pruebas de los delitos de lesa humanidad en el caso Papel Prensa


Las pruebas de los delitos de lesa humanidad en el caso Papel Prensa
La justicia pedirá los documentos revelados por Tiempo Argentino
La investigación que dio a conocer los encuentros entre los directivos de Clarín, La Nación y La Razón con el torturador de la familia Graiver conmovió al ambiente político. Será estudiada por la Secretaría de Derechos Humanos.



La investigación que Tiempo Argentino publicó ayer prueba que Héctor Magnetto, Bartolomé Luis Mitre y Patricio Peralta Ramos (presidentes de los directorios de Clarín, La Nación y La Razón) se reunieron el 7 y el 9 de abril de 1977 con el jefe militar que mantenía cautiva a la familia del dueño de Papel Prensa. La noticia recorrió el espiral político (ver Opiniones) y se multiplicó en las redes sociales digitales. Fuentes de la Fiscalía Federal de Delitos de Lesa Humanidad de La Plata, que entiende en la causa en que se investiga la represión en el centro clandestino de detención Puesto Vasco, confirmaron que en las próximas horas pedirán la documentación.
La noticia sorprendió a los fiscales, mientras se preparaban para recibir a otro de los testigos, el ex testaferro de David Graiver, Rafael Ianover, quien dará su testimonio el miércoles, en el mismo ámbito en que lo hizo la semana anterior la viuda del empresario, Lidia Papaleo.
Las revelaciones también son estudiadas en estos momentos por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que prepara su querella, sobre la base del informe Papel Prensa- La Verdad, para ser presentada en los próximos días.
Los documentos revelados en la edición del domingo por Tiempo Argentino demuestran que el militar encargado de los interrogatorios a la familia Graiver en el centro clandestino de detención Puesto Vasco se reunió, en las horas previas a esas sesiones de tortura, con los directores y asesores letrados de Clarín, La Nación y La Razón. El objetivo de esos encuentros era “producir sendos informes” y “preparar los interrogatorios a celebrar el 11 de abril de 1977”. Todo quedó registrado en las órdenes que Oscar B. Gallino, general de brigada, oficial Superior Preventor, escribió el 7 y el 9 de abril de 1977.
En las actas no figuran los nombres de los representantes de los tres diarios que compraron a bajo precio, en sintonía con la jefatura de las Fuerzas Armadas, las acciones de Papel Prensa. Pero Gallino especifica sus cargos: presidentes de directorio. Tal cual consta en el Boletín Oficial, en aquella época, esos sillones estaban ocupados por Héctor Horacio Magnetto (Clarín), Bartolomé Luis Mitre (La Nación) y Patricio Peralta Ramos (La Razón).
Después de la elaboración de “los interrogatorios”, el Consejo de Guerra Especial Estable N° 2, del Comando Zona 1 (a cargo del primer cuerpo del Ejército) interrogaba a los miembros de la familia Graiver y a sus empleados que habían sido detenidos. Luego se realizaba una “prevención sumarial” (un expediente) con los resultados de las declaraciones que tomaba bajo tormentos Oscar Gallino.
Otros papeles, dados a conocer por este diario, prueban que además de controlar los movimientos, la información y a los vendedores de Papel Prensa (a quienes secuestraron), Gallino abrió una cuenta en el Banco Nación para depositar, a su nombre, más de tres millones de pesos que eran propiedad de la familia Graiver. También los despojó de dinero en efectivo, cheques y acciones de diferentes empresas. Al día siguiente, un acta secreta de la Junta Militar en el “Item 1, Papel Prensa SA” deja asentado el plan: “evitar que la suma correspondiente a las acciones ingrese al Grupo Graiver o a su sucesión”.
El 8 de marzo de ese mismo año, 1977, secuestraron a Juan Graiver, padre de David, dueño de Papel Prensa. A la semana siguiente, el 14 de marzo, se produjeron los secuestros de la viuda de Graiver, Lidia Papaleo, junto a las secretarias de su esposo Silvia Fanjul y Lidia Gesualdi. El 4 de abril, Jorge Rubinstein –la única persona que podía manejar Papel Prensa después de la muerte de David Graiver– murió mientras lo torturaban. El 7 y el 9 de abril, Gallino se reunió en su despacho con los directivos de Clarín, La Nación y La Razón. Según dejó asentado, el encuentro le sirvió para preparar el interrogatorio del 11 de abril de ese mismo año.

Ofensiva de Magnetto y Mitre para obstruir la investigación judicial




La apropiación de las acciones de Papel Prensa
Ofensiva de Magnetto y Mitre para obstruir la investigación judicial
Publicado el 7 de Septiembre de 2010
Por Equipo de Política de Tiempo Argentino
Tras la publicación en Tiempo Argentino de los documentos que prueban sus encuentros con los interrogadores de los Graiver, los ejecutivos desplegaron una estrategia defensiva. En los hechos, implica considerarse imputados.

Los documentos revelados por Tiempo Argentino el último domingo no sólo provocaron escalofríos. Las actas que prueban las entrevistas que tuvieron Héctor Horacio Magnetto (Clarín), Bartolomé Luis Mitre (La Nación) y Patricio Peralta Ramos (La Razón) con el jefe militar que mantenía cautiva a la familia del dueño de Papel Prensa, hicieron saltar de sus despachos a los ejecutivos de los dos grandes diarios. La noticia de la jugada empresaria llegó por la noche a través de la agencia DYN. Allí se informó que Magnetto y Mitre se presentaron ante el juez federal de La Plata, Arnaldo Corazza. E hicieron una serie de planteos con un epílogo: que si no se hace a lugar a sus exigencias, se “suspenda la audiencia de Rafael Ianover y toda otra recolección de prueba, hasta tanto una instancia judicial superior analice la cuestión”. La estrategia quedó al viento: dilatar y obstaculizar.
Según la agencia de noticias, que ayer funcionó como canal de comunicación oficial de los socios mayoritarios de Papel Prensa, Magnetto y Mitre presentaron documentación para respaldar su versión. Entre los papeles que le hicieron llegar al juez le entregaron un ejemplar del libro Papel Prensa - La Verdad, la síntesis de la investigación que presentó la presidenta Cristina Fernández hace dos semanas.
La presentación, como se dijo, llegó con exigencias. Magnetto y Mitre le pidieron al juez estar presentes durante la declaración testimonial que debía prestar Rafael Ianover, ex testaferro de David Graiver, torturado en los centros clandestinos de detención Puesto Vasco y Pozo de Banfield. Un pedido extraño. Que coronaron con la pretensión de que si no se cumple, entonces deben suspenderse todas las actuaciones judiciales.
La declaración, a la que pidieron asistir, iba a realizarse mañana miércoles. Pero Rafael Ianover le confirmó a este diario que ayer pidió una postergación, porque ese día tiene turno para someterse a algunos estudios médicos. “Si el juez los autoriza a estar presentes, a mí no me importa. Me da lo mismo. Voy a dar mi verdad. Yo creo en la justicia”, aseguró Ianover.
Magnetto y Mitre se anticiparon a la presentación judicial que prepara la Secretaría de Derechos Humanos, a cargo de Eduardo Luis Duhalde, y que firmará como patrocinante el jefe de los abogados del Estado, el procurador del Tesoro, Joaquín Da Rocha. Pese a que todavía el documento no está terminado y no viajó a La Plata, el juez Coraza y el fiscal Romero ya tienen técnicamente la posibilidad de avanzar en la investigación. Los habilitó, sucesivamente, el juez en lo Comercial Eduardo Malde –al denunciar el contenido de las declaraciones de Lidia Papaleo y Rafael Ianover en una asamblea de Papel Prensa en la que narraron cómo habían sido presionados para firmar el traspaso de las acciones– y el magistrado Federal porteño Daniel Rafecas, quien se declaró incompetente y, antes de mandarle el expediente a su colega de La Plata declaró la “inescindibilidad” entre los hechos de privación ilegítima de la libertad y la “eventual comisión de delitos referidos a la transferencia” accionaria.
La noticia es que desde ayer los accionistas privados se consideran imputados. Una semana atrás, cuando Lidia Papaleo se presentó a declarar, todavía no habían reaccionado, aunque el abogado del Grupo Clarín intentó presenciar por la fuerza la declaración de la viudad de Graiver. La difusión de los documentos, hasta ahora secretos, que prueban que en las horas previas a los interrogatorios que padecieron los Graiver tuvieron reuniones con el general de brigada, Oscar B. Gallino, parecen haber introducido un cambio en la estrategia de los socios comerciales.
Por eso formularon el pedido para participar de todas las medidas de prueba que lleve adelante el juez. Aun si el juez Coraza decidiera, por ahora, no tenerlos como “parte” en la causa, la presentación del informe Papel Prensa - La verdad –que ambos le entregaron al juez– implica, en los hechos, una virtual autodenuncia. Algo así como expresar: “en este documento nos imputan y hay un decreto publicado en el Boletín Oficial que anuncia que nos acusarán. Si nos van a investigar, queremos ejercer el control desde el principio.”
El comunicado que difundió ayer DYN, en el que se señala que Magnetto y Mitre “pasaron a la ofensiva”, concluye con una confesión de parte y una amenaza: “Más allá del cuestionado informe, cabe destacar que la campaña oficial contra los nombrados y los medios periodísticos que integran, suma cada día nuevas mentiras y difamaciones propaladas a través del sistema de medios estatal y paraestatal, las que serán oportunamente llevadas a sede judicial.”
Las actas reveladas en la edición del domingo demuestran que el militar encargado de los interrogatorios a la familia Graiver en el centro clandestino de detención Puesto Vasco se reunió, en las horas previas a esas sesiones de tortura, con los directores y asesores letrados de Clarín, La Nación y La Razón. El objetivo de esos encuentros era “producir sendos informes” y “preparar los interrogatorios a celebrar el 11 de abril de 1977”. Todo quedó registrado en las órdenes que Oscar B. Gallino, general de brigada, oficial superior preventor, escribió y firmó el 7 y el 9 de abril de 1977.
En las actas no figuran los nombres de los representantes de los tres diarios que compraron a bajo precio las acciones de Papel Prensa. Pero Gallino especifica sus cargos: presidentes de directorio. Tal cual consta en el Boletín Oficial, en aquella época, esos sillones estaban ocupados por Magnetto, Mitre y Peralta Ramos.<